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Anna Lezama: el talento puede transformar una necesidad en un exitoso exchange

Te presentamos a Anna Lezama, jefa de Operaciones de Panda Group, otro gran ejemplo de mujeres exitosas en el sector cripto.
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Venezolana radicada en Colombia, Lezama llegó a la industria cripto en un contexto de crisis y, en buena medida, sin imaginar la gran aventura que le esperaba.

Anna Lezama, cofundadora y jefa de Operaciones de Panda Group

  • Venezolana que radica en Colombia, país sede de Panda Group.
  • Ingeniera en Sistemas por la Universidad de los Andes de Mérida.
  • Su historia en la industria cripto inició con la minería de bitcoin.
  • Panda Group opera un exchange, procesa pagos digitales y gestiona cajeros automáticos de criptomonedas.
  • Panda Exchange hoy cuenta con 16.000 usuarios registrados.
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Anna Lezama

La primera vez que Anna Lezama escuchó hablar de criptomonedas fue en 2016, cuando un amigo le contó que había comprado una consola de videojuegos con bitcoin. “Yo dije, ‘uy, ¿qué es eso?’”. Era la época en la que los venezolanos empezaban a acudir a las criptomonedas, como alternativa al devaluado bolívar, para hacer pagos en el exterior. “Por la misma situación venezolana, era imposible usar los bolívares para pagar algo afuera”, recuerda.

Casi 6 años después, esta ingeniera en Sistemas (venezolana de 31 años) es cofundadora y jefa de Operaciones de Panda Group, una firma con sede en Colombia que opera un exchange, procesa pagos con criptomonedas y mantiene cajeros automáticos de criptodivisas. Panda ha sido señalada como una de las firmas líderes en el sector de las monedas virtuales de Latinoamérica y, junto con Movii, forma parte de las nueve alianzas que la Superintendencia Financiera de Colombia (autoridad regulatoria del sector financiero) escogió para participar en un programa piloto de transacciones con criptoactivos.

Graduada de la Universidad de los Andes de Mérida, Lezama, como muchos venezolanos, empezó a buscar alternativas de ingresos para hacerle frente a la crisis económica de su país después de graduarse. Alrededor de 2016 ya veía que muchos conocidos se estaban dedicando a la minería de bitcoin y empezó a explorar esa posibilidad. Luego, en una conferencia de software libre conoció a Arley Lozano, hoy presidente ejecutivo de Panda Group, quien la terminó de convencer.

“Le compramos a él esos dos primeros mineros”, recuerda, en referencia a las dos primeras computadoras que adquirió junto con su esposo para empezar a minar bitcoin.

 “Me acuerdo que estábamos como muy emocionados porque, no sé, uno no ve siempre que algo computarizado dé dinero, y que haga todos esos cálculos”.

El problema fue instalar las máquinas y hacerlas funcionar, pues hace seis años la información disponible al respecto era muy escasa. Los manuales estaban en su mayoría en mandarín. “Usamos muchos el traductor de Google”.  

Pasaron unos dos meses antes de que lograran que las computadoras funcionaran, pero una vez que las enlazaron a la blockchain, vieron asombrados el universo que se les abría.

“Quedamos encantados y dijimos, ‘no, necesitamos más’», recuerda. Decidieron comprar más computadoras directamente desde China y armaron una granja minera en San Cristóbal, una ciudad de unos 300.000 habitantes cerca de la frontera con Colombia.

Eso les ayudó a sobrevivir e ir ahorrando un capital importante, pero al mismo tiempo enfrentaron la realidad de que no podían pagar muchas cosas con bitcoins. Para abastecerse de víveres viajaban constantemente a Cúcuta, en la vecina Colombia, y no era fácil lograr cambiar los bitcoins a dólares o pesos colombianos

¡Eureka!

“Siempre existía ese problema, de que ‘oye, toca ir a cambiar’”, recuerda. Lezama pertenecía a grupos privados en Facebook donde usualmente encontraba compradores para sus bitcoins, pero no siempre era fácil. En medio de este inconveniente se les ocurrió a ella y a Lozano, junto con sus respectivas parejas, crear ellos mismos la plataforma de intercambio. “Dijimos ‘bueno, por qué no hacemos un exchange nosotros mismos, si somos los que estamos viendo la necesidad’”.

El surgimiento de la idea coincidió con una campaña del gobierno venezolano contra las actividades de minería de bitcoin, que, aunque oficialmente no eran ilegales, tampoco estaban sancionadas o reguladas por las autoridades.

Esto llevó a Lezama y su esposo a cerrar su granja de minería y mudarse a Bogotá. La pareja no tenía a nadie conocido en la capital colombiana, y aún así se aventuraron a vender todo y a cruzar la frontera. El clima templado de la ciudad fue uno de los mayores atractivos para Lezama.El costo de la energía en Colombia hizo imposible seguir con la actividad de minería, así que constituyeron su propia empresa de desarrollo de software y marketing, Mituannia Ventures, mientras seguían afinando la idea del exchange.

Poco tiempo después, Lozano y su esposa también se mudaron a Bogotá y Panda Exchange empezó a tomar forma. En noviembre de 2017, el cuarteto presentó una versión de prueba de la plataforma de intercambio en el marco de la BITconf, una conferencia latinoamericana dedicada a bitcoin y blockchain. Dicha versión tuvo tan buena acogida, que ya para febrero de 2018 estaban lanzando la plataforma oficial. Inicialmente, el exchange solo trabajaba de cripto a cripto (es decir, intercambiando entre criptomonedas; entre bitcoin, bitcoin cash, ether y litecoin), pero con el tiempo fue abriendo sucursales en Europa, para trabajar con euros, y en Panamá, para operar con dólares. Finalmente, lograron empezar a trabajar con pesos colombianos.

También crearon un procesador de pagos para criptomonedas y empezaron a gestionar cajeros automáticos de bitcoin a través de sistemas Punto de Venta (los equipos que, por ejemplo, te llevan a la mesa para realizar un pago con tarjeta), aunque la pandemia frenó un poco este proyecto. Todas estas operaciones funcionan ahora bajo una entidad llamada Panda Group.

“Me tocó empezar a trabajar bastante en la parte de conocimiento del cliente, la parte de riesgos”, dice Lezama, quien dirige el equipo de desarrollo de software y tiene a su cargo las operaciones de la plataforma. 

La ingeniera destaca que siempre se preocuparon por crear una plataforma con dos vistas: una para la gente que no tiene mucha experiencia o conocimiento de criptomonedas, “la gente de a pie”, y otra para los corredores (brokers) más experimentados.

Hoy en día, Panda Exchange cuenta con unos 16.000 usuarios registrados y la meta es seguir ampliando dicha base con la opción de hacer intercambios inmediatos en cajeros físicos, así como la posibilidad de liquidar bienes y servicios con criptomonedas a través de su procesador de pagos.

La evolución de la plataforma no ha estado libre de altibajos. Lezama reconoce que algunas veces se ha sentido relegada en la industria por ser mujer. “A veces sí siento la actitud machista, porque casi siempre soy la única mujer que hay”. Pero considera que el crecimiento profesional de alguien depende, al final de cuentas, de cada persona. Si alguien quiere aprender, dice, “internet y Google están abiertos para todo el mundo”, dice.

Para Arley Lozano, presidente ejecutivo de Panda Group, la motivación de asociarse con Lezama se basó en su integridad profesional. “Anna es una hija de Dios y una profesional integral, graduada de una de las mejores academias de programación del estado de Mérida en Venezuela”, dijo.

El cristianismo parece ser algo muy importante en la vida de los socios. A la pregunta de quién la inspira, Lezama responde: “Te diría que mi modelo a seguir es Jesús, pero no sé qué tan bueno sea esto para la entrevista”.

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